Tipos de órdenes

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Hoy día, por aquello de que hay que ser políticamente correcto en todo momento, y como no está bien visto ser jefe, ya que este vocablo tiene connotaciones negativas; a cada vez más mandos y directivos, les cuesta transmitir una orden, vocablo que por otra parte, ha quedado reducido a estamentos militares, policiales o similares.

Lo primero es definir que es una orden. Una orden es una instrucción de “obligado cumplimiento” para el colaborador que la recibe. Es algo que va con el cargo: dar órdenes. Y como en todo, lo adecuado es saber dar órdenes. Evidentemente hablamos de órdenes sensatas que no atentan a la integridad física ni moral del colaborador.

Un directivo debe tener en cuenta, que por mucho que trabaje con adultos, debe garantizarse que se ha entendido la instrucción (pocos se atreven a decir que ha sido una orden), que ha dado y para cuando quiere que esté cumplimentada, más que nada para que no se cumpla la ley de Murphy que dice “si algo puede salir mal, saldrá mal”. Por tanto, con respecto a las órdenes, se puede adaptar la ley de Murphy y afirmar que “si una orden puede ser malinterpretada, será malinterpretada”.

Tipos de órdenes

Sólo hay dos tipos de órdenes:

  • Escrita: Es una forma de presentar una orden, evitando las posibilidades de tergiversación. Es conveniente para impartirla a colaboradores que están en otros lugares y para trabajadores lentos en entender. Es imprescindible este tipo de orden, cuando ésta implica números y/o detalles fáciles de olvidar o de confundir, establecer responsabilidades y cuando el orden de los pasos a seguir es de importancia. Se emplea así mismo, para ponerla en conocimiento de directivos superiores y de aquellos que colaboran en el cumplimiento de la orden, así como para pormenorizar el significado de la orden y hacerla recordar.
  • Verbal: Es la otra forma de presentar una orden y obliga con la misma fuerza que la escrita, si bien es más cotidiana y coloquial. Es conveniente para trabajos simples de cumplimiento inmediato. Permite imprimir el estilo del jefe que la imparte y dar las aclaraciones pertinentes inmediatamente.

Por la forma en que se imparten, las órdenes verbales se pueden clasificar como:

  • Terminante: Se imparte en forma escueta, con tono de autoridad y sin permitir observaciones. Este tipo de orden es conveniente para los perezosos, indiferentes y descuidados; para el “objetador crónico” o protestón y para dar énfasis en los casos urgentes y de energía. Su uso debe limitarse porque despierta antipatía, enfurece al nervioso y resta entusiasmo al colaborador responsable y al que tiene iniciativa.
  • Solicitada: Es la orden que comienza con frases tales como “podría Vd. hacer…”, “hágame el favor de…” Este tipo de orden es conveniente para el colaborador susceptible, nervioso y sensible, para probar las habilidades de nuevos colaboradores y para los colaboradores responsables, trabajadores y con iniciativa. También se debe emplear con los colaboradores de edad o con muchos años de servicio, con algunos trabajadores nuevos o aquellos que carecen de experiencia, así como para ordenar un trabajo difícil, peligroso, detallado, etc. Este tipo de orden suaviza a la gente irritable, no ofende al susceptible, ni al veterano, ni al responsable.
  • Sugerida: Consiste en la indicación del problema, quedando implícita la invitación para resolverlo. Este tipo de orden invita, a quien la recibe, a estudiar el problema y planificar todo lo necesario para resolverlo. Se ha de impartir sólo a personas de responsabilidad, iniciativa y conocimientos apropiados.

Lo importante es “cómo” se da la orden/instrucción y a quién. El colaborador al que se le da dicha orden/instrucción tiene que cumplirla. Otra historia es si el colaborador está debidamente motivado e implicado o no, porque de esa motivación e implicación saldrá uno u otro resultado.

Ahora sólo queda “verificar” que la orden dada ha sido cumplida. Y no nos engañemos, porque “comprobar no es desconfiar, es verificar que el trabajo se ha hecho adecuadamente”. También forma parte del cargo: controlar.

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