Signos de poca o escasa inteligencia emocional

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Ya seamos directivos, vendedores, empleados, maestros, deportistas, estudiantes, profesionales, contables, emprendedores… o lo que se quiera ser. Da igual en que rol de la vida nos centremos, porque para desempeñarlo bien, estar equilibrados y ser felices, necesitamos ser inteligentes emocionalmente.

El término Inteligencia Emocional se escucha cada vez con más frecuencia, sobre todo debido a su importancia para una salud mental adecuada. Podemos ser muy inteligentes, sacar altos índices en los test convencionales de inteligencia, y aún así, ser personas solitarias, aisladas, tristes, infelices…

Sin embargo, podemos no ser tan inteligentes como para resolver adecuadamente los conflictos, por no poseer las habilidades sociales necesarias para un sano desarrollo de nuestra vida, sea en la parcela personal o en la profesional.

¿Quieres saber si te falta Inteligencia Emocional?

Empieza por autoanalizar tu actitud, tu conducta y tus respuestas, en las siguientes situaciones:

1. Querer tener siempre la razón y decir la última palabra en discusiones, reuniones, decisiones.
2. Encontrar siempre un culpable para todo, o bien señalar que ha sido por circunstancias externas, obviamente, y nunca por tu responsabilidad.
3. Vivir en el papel de víctima de todo lo que ocurre y de todas las personas. Lo malo siempre te persigue.
4. Utilizar siempre excusas para no ser responsable de la falta de éxito ni responsabilizarte de tu vida.
5. Ser excesivamente pesimista, solo ver las nubes, olvidando que el sol sigue estando allí. El conocido “efecto túnel” que sólo nos permite ver lo negativo de las situaciones, aunque luego se matice diciendo que no somos pesimistas, sino simplemente realistas.
6. Ser susceptible, intolerante, ofenderse y enojarse con demasiada facilidad.
7. Vivir sumido en la desconfianza, ver indicios de complots por todos lados.

Si se reconoce y se acepta tener problemas con alguno de estos siete puntos, se habrá dado un paso de gigante. Uno de los pilares de la Inteligencia Emocional es el autoconocimiento. Reconocer los errores y las debilidades, es el inicio del camino hacia el éxito.

La inteligencia convencional, difícilmente puede ser mejorada; en cambio, la Inteligencia Emocional se puede trabajar para incrementar el cociente emocional día a día.

Estos siete puntos, no son más que conductas, formas de responder a las circunstancias; por lo que una vez que cambiamos nuestro punto de vista, cambiamos nuestra opinión de los hechos, por lo que cambiaran nuestras emociones, y así, cambiará también nuestra actitud y con ello, cambiaran nuestras reacciones.

Cuando asumimos que la gente hace cosas sin un claro sentido de perjudicarnos, dejamos de ver complots, dejamos de sentirnos amenazados (lo que hace que nos pongamos a la defensiva y/o agresivos) y entonces, es ahí cuando cambiamos nuestra actitud hacia los demás. Cambiamos esa conducta de desconfiar de todo y de todos.

Lo más importante que se debe aprender, es que si se asume el papel de protagonista en la vida propia, dejando de lado: culpables, excusas, victimismos, complots, etc., y asumiendo la responsabilidad de diseñar un presente a gusto de cada cual, se habrá conseguido incrementar la Inteligencia Emocional.

Se habrá dado el primer paso hacia la felicidad. Y ésta siempre se traduce en resultados.

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