Resiliencia y empresa

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La resiliencia es la capacidad que desarrollan algunas personas para enfrentarse a los momentos de adversidad y adaptarse rápidamente a los cambios, que como consecuencia, se dan en los períodos de inestabilidad. Conviene resaltar que no se trata de sobrevivir y tampoco de resistir… la resiliencia va más allá. Se trata de aprovechar positivamente la experiencia estresante, para obtener un beneficio que no estaba planificado, convirtiéndola en una oportunidad para crear soluciones y/o alternativas que beneficien.

Construir el éxito en contextos de inestabilidad es algo más que un reto, constituye la esencia de la inteligencia emocional. El individuo logra controlar e incluso superar los traumas o eventos estresantes, convirtiéndolos en oportunidades reales de crecimiento y desarrollo, siendo casi inmunes emocionalmente a la inestabilidad que se vive.

Los momentos de crisis permiten autodescubrir el potencial y el talento que se tiene, pero del cual no se es consciente, hasta que se tienen necesidades reales y riesgos potenciales que se deben superar. La decisión de hacer frente a estos contextos de inestabilidad, libera el potencial y el talento, siendo la principal causa de la creatividad y la innovación, utilizadas como medios para crear soluciones que permitan superar los desequilibrios que se afrontan.

Desde la perspectiva empresarial sucede exactamente lo mismo; las crisis empresariales o los desequilibrios económicos y competitivos que se dan en el medio empresarial, pueden ser solucionados exclusivamente a través de la utilización de la creatividad y la innovación. Por lo que si relacionamos ambas perspectivas, la personal y la empresarial, es fácil comprender que la resiliencia empresarial es consecuencia de la aplicación de la resiliencia personal, puesto que las organizaciones son dirigidas por personas, y una organización, por sí misma, nunca puede aplicar los principios de la resiliencia. No es difícil deducir que la resiliencia es una de las principales competencias de los líderes de hoy.

Los ambientes competitivos en los que los profesionales y las empresas se desenvuelven cada día, están llenos de retos visibles y oportunidades invisibles. Normalmente nos preparamos para enfrentarnos a esos retos, pero raramente lo hacemos para descubrir las oportunidades. La inestabilidad desarrolla un instinto de competitividad, inclusive con nosotros mismos. Una competitividad fundamentada en afrontar, superar y aprovechar en beneficio propio, los desvíos entre lo planificado y los cambios que nos obliga a hacer el ambiente externo.

La resiliencia nos lleva a desarrollar recursos para enfrentarnos a la incertidumbre que ocasiona la experiencia estresante. Estos recursos no son más que el potencial interno convertido en talento. Es el conjunto de atributos y habilidades que poseemos y que no habíamos tenido necesidad de utilizar y/o desarrollar. Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, tenemos la capacidad para ser resilientes, pero no todos asumen la decisión de serlo. La mayoría desisten o huyen ante una situación estresante. Otros resisten pero no superan el momento, lo cual no es resiliencia. Algunos pocos deciden ser resilientes y viven la experiencia como tal.

La resiliencia es actitudinal, no aptitudinal. Si miramos a nuestro alrededor, en la familia, empresa o sociedad en general, encontraremos a pocas personas que han logrado superar la adversidad, como por ejemplo, enfermedades graves, desempleo, desintegración familiar, etc. Y que a pesar de esas grandes adversidades no sólo logran salir adelante, sino que incluso desarrollan un futuro mejor.

La resiliencia es consecuencia del proceso de invertir el temor que sentimos como seres humanos, cuando nos encontramos en situaciones de alto riesgo. En momentos o situaciones en las que decidimos no darnos por vencidos. Es importante resaltar que la resiliencia no es un proceso planificado, sino un plan que surge dentro del proceso de inestabilidad. Es una característica actitudinal que solamente algunos desarrollan.

En conclusión, desde la perspectiva individual y desde la perspectiva empresarial, la resiliencia es una habilidad que genera mucho valor para ser competitivos. No podemos estar seguros de cuándo vamos a tener que utilizarla, pero si podemos prever y prepararnos para utilizarla, ya que tarde o temprano tendremos que tomar la decisión de diseñar y desarrollar una alternativa, a través de la resiliencia.

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