Claves para un liderazgo inteligente

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Carismático, buen comunicador, seguro de sí mismo, referente para su equipo, etcétera. Las aptitudes que debe tener un buen líder son muchas y, algunas, pueden verse reflejadas en los dirigentes de algunas empresas.

Para ser líder es necesario tener carisma. De esta cualidad se valen muchos jefes para imponer sus criterios. Lo cierto, es que, para bien o para mal, esta habilidad genera poder. Algunos de los mejores y peores líderes de la historia han sido calificados como carismáticos. Tanto Mahatma Gandhi como Adolf Hitler fueron líderes carismáticos. La diferencia estriba en el modo en que esa persona maneje esa cualidad.

Los líderes con personalidad, se suelen describir como personas seguras de sí mismas, de convicciones sólidas, capaces de transmitir a los demás su energía y entusiasmo, y con habilidad para manipular símbolos de poder y de éxito, a fin de atraer emocionalmente a sus seguidores.

En consecuencia, ser o no ser carismático también depende de la capacidad que uno tenga para hacerlo ver al mundo, o al equipo que trabaje para él.

Un buen líder debe ser un buen comunicador. Cuando un jefe toma una decisión, debe transmitirla clara y motivadoramente a su equipo. Además, debe permitir un feedback real, es decir, también debe tener en cuenta las opiniones y sugerencias de sus colaboradores.

Para conseguir ese intercambio de ideas, un buen jefe debe definir la visión y los objetivos, de modo que haga soñar a la gente. No puede limitarse a mandar tareas, sino que también tiene que explicar el para qué hay que hacerlo.

También es esencial que un buen jefe cuide de la plantilla que tiene a su cargo. Hacer sentir útil a su gente, es decir, que las personas de su equipo puedan desarrollar todo su talento y el líder les dé espacio para ello.

La clave se encuentra en convencer al equipo de las metas que hay que seguir. El ‘poder autoritario’, duro, hace años que se ha sido superado por el ‘poder asertivo’, cuyo objetivo no es imponer un criterio determinado, sino atraer, inspirar y persuadir a las personas.

Otra de las cualidades que debe tener un buen jefe-líder es saber hacer sentir a su plantilla como parte importante de la empresa. Debe saber escuchar, hacer partícipes a sus colaboradores en la toma de decisiones.

Motivar es otro de los puntos fuertes de un buen líder. Un responsable debe estimular a su equipo y promover la creatividad.

Un buen líder, en resumen, debe ser capaz de guiar a su equipo a unos objetivos claros, saber transmitir las metas, hacer sentir a su gente que es importante para la tarea y aprovechar el carisma para mantener ese liderazgo.

Ser jefe implica unas responsabilidades para con su plantilla. Y si no las cumple, bien porque no quiere o porque no sabe, debería ser destituido del cargo “inmediatamente”.

No se debe olvidar que las personas entran en las empresas por los proyectos y, en la mayoría de los casos, se van por los jefes. Por lo que cuando un jefe no dirige adecuadamente a sus colaboradores, estos pierden los estímulos positivos, de motivación, creatividad y esfuerzo; transformándoles en estímulos negativos de desconfianza, estrés y negatividad.

¿Es rentable tener un jefe que no sabe desarrollar las cualidades de sus colaboradores?

Francisco Helguera
Consultor – Formador – Coach

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