Agujeros negros para la productividad

22.813 views

El tiempo de trabajo que tenemos es limitado, por ello, para ser productivo (base de la competitividad) hay que ejecutar y terminar bien el mayor número de tareas en el menor tiempo posible (eficacia), de manera que no sea necesario quedarse más horas de las previstas trabajando. Aunque no siempre se consigue.

Los agujeros negros de la productividad son esas “cosas” que hay que hacer y que sin darnos cuenta, como no estén bien planificadas, nos han comido la jornada. Y lo peor de todo es la sensación de agobio que nos queda, por tener más trabajo acumulado para el día siguiente.

Vamos a ver algunas tareas que son gigantescos agujeros negros para la productividad en la empresa:

  • Reuniones. Hay empresas que tienen “reunionitis”… diagnosticada y todo. Las reuniones que se alargan innecesariamente, que no se han planificado bien o no tienen un orden preciso y detallado del día, o aquéllas donde se comenta de todo y no se toma ninguna decisión.
  • Email. Si realmente se tasara el tiempo que dedicamos al día a gestionar el correo electrónico, las empresas tendrían que adoptar políticas restrictivas de uso del correo. No nos pagan por tener la bandeja de entrada vacía, sino por sacar nuestro trabajo adelante.
  • Web. Internet es una poderosa herramienta que nos puede ahorrar mucho tiempo en el trabajo. Ahora bien, hay que saber gestionarla con inteligencia, ya que si no lo hacemos, acabamos por perder el tiempo sin darnos cuenta.
  • Teléfonos. El teléfono se ha convertido en un problema para nuestra productividad. Por un lado, por las interrupciones que tenemos cuando estamos trabajando; y por otro, porque hay gente que no sabe cómo y cuándo finalizar una conversación. Ni se comenta el caso de aquellas personas que hablan, hablan y hablan, perdiéndose en la conversación (generalmente monólogo) olvidándose del mensaje que quieren transmitir.
  • Redes sociales. Especialmente la mensajería instantánea del smartphone con la que muchas veces nos comunicamos con otros compañeros de trabajo, pero también clientes, proveedores, amigos, etc. No es urgente, por tanto, mejor no dejar lo que estamos haciendo porque haya entrado un mensaje.
  • Viajes. Los viajes, ya sean cortos o largos, suponen un problema para la productividad. El tiempo de desplazamiento, pero también el que perdemos en salas de espera, no sólo de aeropuertos, sino también del cliente al que visitamos, no nos lo devuelve nadie. Al final son muchas horas de trabajo y, muchas veces, con poco rendimiento.
  • Comidas. No es una tarea laboral en si misma, aunque afecta brutalmente a la productividad. El tiempo de comida (excesivamente largo o con exceso de sobremesa) y la vuelta del mismo. No se trata solamente de que nuestra capacidad de concentración disminuya a medida que avanza el día, es que si se come mucho, la sangre se acumula en el estómago y volver a arrancar después de una comida así, cuesta un mundo.

Además se podrían incluir algunas cuestiones más: las interrupciones, la falta de organización, la excesiva burocracia interna o la toma de decisiones muy lenta en la empresa… por citar sólo algunas.

“La competitividad se basa en la productividad y ésta a su vez en la eficacia y la eficiencia”.

No se admiten más comentarios